28-02-2011eldiariomontanes.es
La plaga de las sentencias urbanísticas no ceja en Cantabria. La última, la del alcalde de Piélagos, ejemplifica lo que se ha vivido en la región en los últimos decenios. Ediles que pasan por encima de sus propios funcionarios para aprobar licencias, que retuercen la ley para lograr lo que desean sin pararse a pensar en las consecuencias legales, medioambientales e incluso sociales de sus decisiones. Ahora vendrán las explicaciones para paliar el daño político que estos fallos judiciales provocan a los partidos afectados, pero nadie sacará lecciones para evitar su repetición.

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